¿Inquietud interior? Cómo calmarse en 4 pasos

Calmarse

Conseguir calmarnos no siempre es tarea fácil. Cuando uno medita, la inquietud interior a menudo resulta ser un gran desafío aunque con trabajo podemos conseguir calmarla. 

¿Cómo empieza todo? Llegamos a casa y queremos relajarnos. Para ello decidimos sentarnos a meditar un rato. Estamos felices y muy motivados. Empezamos adoptando una postura cómoda de meditación y comenzamos.

Y entonces todo comienza a torcerse: La nariz pica, la pierna izquierda se duerme y me duele la espalda. Hace demasiado calor, demasiado frío, demasiado ruido, demasiado silencio. Sentimos como una banda de monos locos gritan con fuerza en nuestras cabezas. Aparecen imágenes en el ojo de nuestra mente: recuerdos, planes, discusiones, posibles escenarios de desastres, la lista de compras.

Esta inquietud física y mental acaba dando como resultado mucho nerviosismo y distracción. Estamos abrumados por todas las sensaciones y no conseguimos descansar la manete. Solo anhelamos el gong de cierre que pone fin a la meditación. A veces este sentimiento es tan intenso que queremos levantarnos y salir corriendo.

Desde mi propia experiencia y según las experiencias de los participantes de mi curso, este sentimiento es un obstáculo muy común a la hora de calmarse. Generándonos una gran dificultad. Buda ya señaló que en la práctica de la meditación que a veces uno puede familiarizarse con estados mentales malsanos.

La psicología budista considera estas barreras con más detalle.

El truco está en no «alimentar» esta inquietud rechazándola.

En cambio, uno debería explorar curiosamente todos sus aspectos. El principio para hacer frente a las dificultades es:

Reconocer – Nombrar – Establecer un contrapeso

 

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1. Orienta la mente

Si te distraes mientras meditas, reconoce cuidadosamente los síntomas físicos o mentales que se están dando. De esta manera podrás ser consciente de si se trata de inquietud interior. Si tienes claro esto, también nómbralos conscientemente como tales. De esta forma nuestra mente volverá a encontrar una orientación y a poner distancia.

2. Pon un contrapeso a los disturbios

Como contrapeso / equilibrio a tu inquietud, nuestro cuerpo y mente quieren agarrarse a algo que los haga sentirse bien. El objetivo es una estancia agradable .

3. Encuentra la paz en el cuerpo

Te recomiendo que trates de encontrar un área de tu cuerpo que esté cómoda / cálida / relajada. Quizás sean tus hombros o las palmas de tus manos en tu regazo. Simplemente céntrate en esa parte de tu cuerpo y disfruta de lo relajadas y tranquilas que están en este momento.

No importa qué parte del cuerpo sea, solo disfruta de este placentero descanso. Se permite que la relajación se extienda. Luego regresa a su posición original en meditación.

4. Encuentra un remanso espiritual de calma

Puede suceder que no consigas encontrar un lugar en tu cuerpo que te permita relajarte. Si es así, intenta encontrar algo que te aporte esa calma espiritual en su lugar que necesitas. 

Puedes tratar de dirigir tus pensamientos a un lugar en el que te sientes a gusto, protegida y en el que puedes quedarte cómodamente. Quizás sea esa sea una hamaca en una playa paradisíaca o tal vez estés mentalmente acostado en una pradera verde exuberante o en otro lugar increíble en el que te sientas cómoda.

No obstante no es conveniente que lo hagas con mucha regularidad o durante demasiado tiempo, dado que existe el riesgo de que nos perdamos en nuestra imaginación y nos alejemos del aquí y ahora. Al fin y al cabo meditamos para conseguir estar conscientemente en el momento presente. Es por eso que solo debemos hacer viajes espirituales en casos excepcionales y tratar mejor de encontrar un lugar en el cuerpo donde podamos demorarnos cómodamente.

Conclusión

¡Se permite la inquietud! Solo trata de mantenerte despierta y abierta a ella. Explórala con curiosidad y cariño mientras buscas cual de las opciones mencionadas anteriormente te permiten relajarte.

 

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