Qué hacer cuando todos necesitan tu apoyo pero tú solo eres una persona

Si sientes que no estás haciendo lo suficiente o por el contrario, que estás haciendo demasiado, elaborar «un presupuesto de atención» puede ayudarte a determinar cuanto es «demasiado» o «suficiente» para ti. 

Y es que debido a la pandemia de COVID-19, muchas personas están necesitando mucho apoyo de la gente que les rodean: amigos desempleados, seres queridos aislados, familiares ancianos o enfermos, pareja triste, hijos confinados, negocios quebrados,…Y por supuesto ahí estás tú, bote salvavidas y cuidador del mundo, sin darte cuenta de que puede ser mucho para ti.

«Es muy importante ser consciente de que no es posible ser todo para todas las personas que te rodean si antes no te cuidas a ti mismo.»

Para ello, una cosa que puedes hacer hoy, es lo que llamamos «un presupuesto de atención», lo cual no es otra cosa que determinar con exactitud dónde van tus recursos más valiosos (tu tiempo, dinero y energía) cada semana. Cuando sientes que tiran de ti en todas direcciones, un presupuesto de atención puede ayudarte a ampliar funcionalmente la ayuda que puedes brindar mientras cuidas de ti mismo en el proceso.

Crear un presupuesto de atención no se trata de clasificar las necesidades de otras personas, lo cual es un ejercicio terrible e inútil. Se trata de considerar cuidadosamente tus propias necesidades, valores y fortalezas, y ser honesta contigo misma acerca de cuánto tienes realmente para dar a los demás. Este presupuesto no pretende ser terriblemente literal y puede tomar cualquier forma: un Documento de Google, un Excell, un word, una lista en tu blog de notas, una página en tu diario o lo que sea

La idea no es crear un desglose súper detallado de cómo gastarás cada minuto libre o cada euro que tengas, sino establecer un marco flexible y sostenible que te permita darte a tí misma y a los demás una visión general.

Si has sentido que no estás haciendo lo suficiente, y al mismo tiempo sientes que estás haciendo demasiado, siéntate y descubre que es exactamente «suficiente» o «demasiado» para ti. 

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Determina primero lo que necesitas tú

Incluso si ya sabes intelectualmente que no puedes cuidar de otras personas si no te cuidas a ti mismo, es muy fácil decirte a ti mismo que eres una excepción a esta regla, que ese consejo está destinado a otras personas que no son tú, porque tú si puedes manejarlo. Pero tú, ¡sí, tú!, a la larga no podrás mantener el cuidado de otras personas si no se satisfacen tus necesidades básicas o si estás completamente agotada.

Como primer paso, piensa en lo que necesitas para:

a) Sobrevivir literalmente.

b) Sentirte bien.

Debes hacer tu mejor esfuerzo para no dejar que lo que otras personas esperan de ti influya negativamente en tu forma de vivir; llegaremos a sus necesidades más tarde, y puedes ajustar tus expectativas si lo deseas.

Aquí hay algunas cosas que debes considerar:

– ¿Cuántas horas de sueño necesitas para poder funcionar (en el trabajo, como madre, etc.)?
– ¿Cuál es tu hora ideal para acostarte y despertarte la mayoría de los días?
– ¿Necesitas echarte a siesta durante el día para aguantar bien?
– ¿Tienes ingresos?
– ¿Necesitas conseguir trabajo adicional, solicitar el desempleo, explorar oportunidades laborales o conectarte con grupos de ayuda para llegar a fin de mes?
– ¿Cuánto tiempo necesitas dedicar a calcular el dinero/el trabajo en los próximos días/semanas?
– ¿Cómo son tus comidas?
– ¿Necesitas tomar medicamentos diariamente?
– ¿Tienes problemas de salud y necesitas que de vez en cuando alguien te ayude?
– ¿Acudes a algún grupo de apoyo o sesiones de terapia semanales?
– ¿Cuánto tiempo ocupan las tareas habituales, como preparar comidas o sacar a pasear a tu perro?
– ¿Qué necesitas en términos de conexión con los demás?
– Piensa en las conversaciones con la familia, el tiempo con tu pareja, la socialización y el sexo. ¿Cuáles de estas actividades te dan energía y cuáles, si las hay, te dejan estresada o agotada?
– Considera tu dieta de noticias. Si bien es importante estar informado sobre lo que sucede tanto a nivel mundial como local, desplazarte sin parar por un sin fin de información puede dejarnos demasiado agotados para cuidar de nosotros mismos y de los demás. Esto no quiere decir que debas cerrar por completo las actualizaciones sobre lo que está sucediendo (por favor… no hagas eso), pero piensa específicamente en cómo tu consumo de noticias, el uso de Twitter y el uso de otras redes sociales te ayudan a mostrarte a ti mismo y a los demás, y cómo interfieren en ti.
– ¿Cómo puedes encontrar un poco de alegría y paz? ¿Hacer TikToks para tus amigos o hacer unos minutos de cardio mantienen alto tu estado de ánimo? ¿Te sientes un poco mejor después de escuchar música, escribir un diario, ver tu programa de televisión favorito o acurrucarte con tu mascota?

Establece tus prioridades y reduce tus expectativas.

Marca los elementos de tu lista que consideres más cruciales en términos de prioridades. Al hacer esto, ten en cuenta que estamos en una crisis y que necesitarás reducir drásticamente tus expectativas y estándares, incluso para las cosas que se parecían realmente inamovibles y/o centrales para tu identidad hace un mes.

Piensa en cómo sería el mínimo indispensable para cada una de tus prioridades en las próximas semanas. ¿“Ejercicio” significa que necesitas salir a correr durante 30 minutos, o que necesitas caminar 20 minutos, varias veces en semana? ¿Bailar 10 minutos todas las mañanas te da ese impulso fundamental para afrontar el día?

Piensa en tus valores y en las personas que te importan.

Una vez que tengas una comprensión firme de tus necesidades más importantes, puedes comenzar a pensar en aquellas personas que más te importan. Puede que tu respuesta instintiva sea «todos» pero lo ideal es comenzar con 3-5 personas que estén en tu círculo interno: Tu pareja, amigos, hijos, hermanos, padres, mejores amigos… Piensa también en cualquier persona que dependa de ti de alguna manera (incluidos tus trabajadores directos si eres un gerente) y los amigos cercanos o seres queridos.

Considera cómo tus intereses y valores profundamente arraigados se relacionan con la forma en que deseas cuidar a tus seres queridos, tu comunidad y las causas más importantes para ti. Por ejemplo, si eres profesor, es posible que estés pensando mucho en tus alumnos al leer estas lineas. 

Si valoras la justicia social, ¿Para qué comunidades u organizaciones específicas quieres estar allí? Si te encanta salir a comer en tu vecindario y te preocupa cómo la industria de los restaurantes se ve afectada por la pandemia, también es bueno anotarlo.

Tu lista puede ser tan larga o tan corta como quieras, siempre y cuando sientas firmemente dentro de tu corazón, que esta es tu gente. Recuerda que nadie va a ver esta lista salvo tú, así que trata de no dejar que lo que crees que “deberías” sentir o hacer influya a la hora de elaborarla.

Se honesta contigo misma sobre qué tipo de atención puedes ofrecer a los demás.

En lugar de tratar de ser todo para todas las personas, como mencioné anteriormente, comprueba si puedes cumplir un rol específico en las vidas específicas de los demás. Y es que hay muchas maneras diferentes de expresar empatía, algunas más naturales que otras. La idea es ayudarte a identificar qué papel es el más adecuado para desempeñar en un momento en que hay tantas personas necesitadas, y todos estamos bastante limitados en lo que podemos hacer.

Las cosas están cambiando muy rápidamente, así que piensa en pequeño; ahora no es el momento de endeudarse, financiera o emocionalmente, tratando de ayudar a otras personas. Debes tener en cuenta tus propias necesidades: Piensa en formas realistas y prácticas en las que podría ser adecuado ayudar a las personas de tu lista en las próximas semanas.

Aquí van algunas categorías e ideas sobre las que reflexionar:

Tiempo. ¿Cuánto tiempo libre tienes para los demás? ¿Tiene tiempo para enviar mensajes de texto o llamar a personas durante el día? ¿O quizás te viene mejor hacerlo por la noche?
Atención/energía. Determina cuanta energía te queda para llamar a tus hermanos, animar a tu pareja o conversar aquí y allá con personas que se sienten solas sin acabar agotada.
Dinero. ¿Te va bien financieramente y puedes dar/dejar dinero en efectivo a aquellos que peor lo están pasando en tu entorno?
Transporte. ¿Tienes coche y capacidad de recoger y transportar a las personas que lo necesitan?
Alojamiento. Si tienes un espacio seguro (como una casa vacía o una segunda residencia de vacaciones) que podrías usar para que alguien se aisle allí por COVID o para algún familiar/amigo que se ha quedado sin trabajo y no puede pagar de momento un alquiler. 
Talento/habilidades. ¿Puedes dar alguna clase, ofrecer servicios legales, hacer traducciones sobre información importante a diferentes idiomas por ejemplo?
Tecnología. Tal vez puedas ayudar a las personas que no son buenas con la tecnología a descubrir cómo solicitar el desempleo, o usar ciertos servicios online. 
Suministros. ¿Tiene comida extra, desinfectante para manos, comida, papel higiénico, productos de higiene personal, fórmula, pañales, tela, herramientas, sellos o una balanza postal, o cualquier otra cosa que pueda ser útil para alguien que lo necesite?

Haz tu presupuesto de atención.

Deja que tus necesidades y capacidades te guíen a la hora de elaborar tu presupuesto de atención en la práctica. Nuevamente, no necesitas averiguar cómo gastar cada minuto libre o hasta el último céntimo de tu dinero, de hecho, lo desaconsejamos encarecidamente, dado que puede ser súper agobiante y nada práctico, teniendo en cuenta lo rápido que cambian las circunstancias como para que puedas saber cómo será tu salud, finanzas o empleo o los de sus seres queridos mañana o la semana que viene.

En su lugar, crea un presupuesto de referencia a corto plazo e incluye tareas concretas pero pequeñas. Puedes seguir un formato como el de esta plantilla:

Ahora mismo/hacer una vez

  • Averiguar alguna plataforma en la que subir mis recetas
  • Investigar entrenamientos en casa y elegir uno para probar más adelante esta semana
  • Ayudar a mis abuelos a configurar sus móviles.

A diario

  • Planificar tus comidas semanales 
  • Beber suficiente agua
  • Escuchar una lista de reproducción motivadora
  • Buscar trabajo durante dos horas
  • Llamar a tus padres (o escribirlos al whatsapp)
  • Pasarte por varios chats grupales para ver que tal está la gente
  • Comunicarse con X personas individualmente
  • Leer las noticias durante 20 minutos por la mañana y 30 minutos por la noche.

Algunas veces a la semana

  • Salir a andar
  • Jugar con tu mascota
  • Enviar ofertas de trabajo a un amigo desempleado que te pidió ayuda
  • Llamar a mi hermano por la noche para ver como está (media hora)

Semanalmente

  • Configurar una llamada de Zoom solo por diversión con compañeros de trabajo
  • Comprar comida
  • Donar 50€ a una ONG que me guste
  • Ver la televisión durante varias horas.

Cuando estás inmersa en tu vida tiendes a pensar que cuanto más hagas pues mucho mejor y no es cierto. Lo mejor que puedes hacer es ser realista. Piensa en lo que puedes hacer ahora y resiste la tentación de hacer todo lo posible. 

No es bueno para absolutamente nadie si quemas tus reservas y te apagas desde el principio. Recuerda que serás más útil a largo plazo, y para ello es fundamental no hacer más de lo que puedes. 

Realiza ajustes a tu presupuesto semanalmente (o con la frecuencia que necesite).

Es imposible predecir cómo te sentirás o qué necesitarás tú y tus seres queridos en los próximos días y semanas, así que trata tu presupuesto como un documento vivo. Si quieres un poco más de tiempo en familia y un poco menos de tiempo de entrenamiento a medida que avanzas, ¡Está bien! 

Si te das cuenta de que no puedes hablar con sus padres todos los días, no hay problema: ajústalo y sigue adelante. Recomendamos configurar un recordatorio de calendario o una alarma para que no se te olvide revisar tu presupuesto y consultarlo contigo misma cada pocos días.

Sobre todo: Tu presupuesto no es una lista de ordenes. La idea no es castigarte por no cumplir con todas y cada una de las tareas (lo que definitivamente sucederá). Esta es realmente solo una referencia que te permitirá controlarte a ti y a quienes te rodean, algo que todos deberíamos estar haciendo más en este momento.

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